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Fallo grave en frenos en la ITV: causas principales, soluciones y cómo evitarlo

Fallo grave en frenos en la ITV: causas principales, soluciones y cómo evitarlo

Pocos resultados asustan tanto al conductor como leer "defecto grave" junto al apartado de frenos en el informe de la ITV. Sin embargo, es una de las anotaciones más frecuentes, y en la mayoría de los casos se debe a problemas que podrían haberse detectado y resuelto antes de acudir a la estación. Entender qué mide exactamente la prueba, cuáles son los umbrales que se aplican y qué falla con más frecuencia te dará las herramientas para evitar esa temida calificación.

Qué mide el frenómetro y cómo funciona

El ensayo de frenos en la ITV se realiza mediante un frenómetro de rodillos. El vehículo avanza lentamente hasta situar las ruedas de un eje sobre dos pares de rodillos motorizados. Estos rodillos giran a una velocidad controlada mientras el conductor pisa progresivamente el pedal de freno. Los sensores del equipo registran la fuerza de frenada que ejerce cada rueda de forma independiente.

Los parámetros principales que se evalúan son tres. En primer lugar, la eficacia total del sistema de frenado de servicio, expresada como el porcentaje de la fuerza de frenada total respecto al peso del vehículo. Para turismos, este valor debe alcanzar como mínimo un 50 %. En segundo lugar, se mide el desequilibrio entre las ruedas de un mismo eje, es decir, la diferencia de fuerza entre la rueda izquierda y la derecha. Si esta diferencia supera el 30 % respecto a la rueda que más frena, se considera un desequilibrio excesivo. En tercer lugar, se evalúa el freno de estacionamiento (freno de mano), que debe alcanzar al menos un 16 % de eficacia respecto al peso del vehículo.

Estos tres parámetros se analizan de forma conjunta. Un vehículo puede tener una eficacia global aceptable y, sin embargo, presentar un desequilibrio grave en un eje que comprometa su estabilidad durante una frenada de emergencia.

Causas más frecuentes del fallo grave en frenos

La causa número uno es el desequilibrio entre ruedas del mismo eje. Esto suele deberse al agarrotamiento de un pistón de la pinza de freno o de un bombín del tambor. Cuando un pistón no se desplaza libremente, esa rueda ejerce menos fuerza —o ninguna— al pisar el pedal, generando una diferencia que supera con facilidad el límite del 30 %. Este problema es especialmente habitual en el eje trasero de vehículos que utilizan frenos de tambor, ya que los bombines están más expuestos a la corrosión y al enclavamiento por falta de uso.

La segunda causa más habitual es la eficacia insuficiente del sistema de frenado de servicio. Las pastillas o zapatas excesivamente desgastadas reducen la capacidad de frenada. Del mismo modo, los discos que han perdido espesor por debajo del mínimo indicado por el fabricante no permiten una fricción adecuada. Un líquido de frenos degradado, con un punto de ebullición demasiado bajo por acumulación de humedad, también puede provocar un tacto esponjoso del pedal y una pérdida de rendimiento, aunque este aspecto no se mide directamente en la ITV sino que se manifiesta como eficacia reducida en el frenómetro.

El tercer motivo frecuente es el freno de estacionamiento ineficaz. En vehículos con freno de mano convencional por cable, la causa habitual es un cable destensado o agarrotado que no aplica la fuerza necesaria sobre las zapatas o las pastillas traseras. En coches con freno de estacionamiento eléctrico, un fallo en el motor actuador o en el módulo de control puede impedir que el sistema funcione.

Otras causas menos frecuentes pero igualmente graves incluyen fugas en el circuito hidráulico, manguitos de freno agrietados o hinchados que no transmiten correctamente la presión, y latiguillos internamente colapsados que impiden el retorno del líquido, manteniendo la pinza parcialmente frenada o, paradójicamente, impidiendo que frene correctamente.

Cómo se clasifica el defecto

La normativa establece tres niveles de defectos: leve, grave y muy grave. Un desequilibrio moderado o una eficacia ligeramente por debajo del límite puede catalogarse como defecto grave, lo que exige reparar y volver a presentar el vehículo en un plazo determinado. Un defecto muy grave —por ejemplo, ausencia total de frenada en un eje o una fuga visible de líquido de frenos— implica que el vehículo no debe circular y, en teoría, debería abandonar la estación en grúa.

Soluciones según el tipo de fallo

Si el fallo se debe a desequilibrio por agarrotamiento de pistones, la solución pasa por desmontar, limpiar y lubricar las pinzas o los bombines afectados. En muchos casos, si el pistón presenta corrosión severa, será necesario sustituir la pinza o el bombín completo. Es una reparación que cualquier taller mecánico puede realizar a un coste razonable.

Cuando la eficacia es insuficiente por desgaste de material de fricción, la solución es directa: sustituir pastillas y, si los discos están por debajo de su espesor mínimo, cambiarlos también. Aprovechar para purgar el circuito y renovar el líquido de frenos es siempre recomendable, especialmente si no se ha hecho en los últimos dos años.

Para problemas con el freno de estacionamiento por cable, el ajuste o la sustitución del cable resuelve el problema en la mayoría de los casos. En sistemas eléctricos, será necesario un diagnóstico electrónico para identificar si el fallo es del actuador o del módulo de control.

Cómo preparar los frenos antes de la ITV

La mejor preparación es una revisión preventiva en taller unas semanas antes de la cita. Un mecánico puede medir el espesor de pastillas y discos, comprobar el estado de los bombines traseros, verificar que el freno de mano tensa correctamente y realizar una purga del circuito si es necesario.

Si quieres hacer una comprobación básica por tu cuenta, busca un tramo recto y llano, circula a baja velocidad y frena de forma progresiva. Si notas que el coche tira hacia un lado, es un indicador claro de desequilibrio. Comprueba el recorrido del freno de mano: si necesitas tirar de la palanca hasta el final de su recorrido para notar que el coche se retiene, el cable probablemente necesita ajuste o sustitución.

Acudir a la ITV con el sistema de frenos en condiciones óptimas no solo evita el rechazo, sino que garantiza algo mucho más importante: tu capacidad de detenerte cuando lo necesites.

 

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