Citas ITV > Inspección > ITV y amortiguadores: cómo se mide el rebote en la prueba de suspensión y motivos de rechazo
Los amortiguadores se degradan de forma progresiva, tan lenta que muchos conductores no perciben la pérdida de rendimiento hasta que el deterioro es muy avanzado. Esta característica hace que la prueba de suspensión de la ITV sea especialmente reveladora: muchos vehículos llegan con amortiguadores en un estado que su propietario consideraba aceptable y salen con un defecto anotado. Entender cómo funciona el ensayo, qué se mide y qué factores influyen en el resultado te permitirá anticiparte y evitar sorpresas.
La prueba se realiza en un banco de suspensiones, también llamado detector de holguras o placa vibrante según el tipo de equipo. El método más extendido en las estaciones ITV españolas es el ensayo EUSAMA, que evalúa la capacidad de los amortiguadores para mantener el neumático en contacto con el suelo.
El procedimiento es el siguiente: el vehículo avanza hasta situar las ruedas de un eje sobre dos placas que vibran verticalmente a una frecuencia variable. La placa comienza oscilando a una frecuencia alta y desciende progresivamente hasta detenerse. Durante todo el proceso, unos sensores de fuerza situados bajo las placas miden la carga que el neumático ejerce sobre la superficie en cada instante.
El resultado se expresa como un porcentaje de adherencia, que indica la capacidad del amortiguador para mantener la rueda pegada al suelo. Un amortiguador en perfecto estado arroja valores cercanos o superiores al 60 %. El umbral mínimo generalmente aceptado es del 20 % para turismos, por debajo del cual se considera que el amortiguador no cumple su función de forma segura. Sin embargo, conviene matizar que estos valores de referencia pueden variar ligeramente según la normativa aplicable y las especificaciones del equipo de la estación.
Además del valor absoluto de cada rueda, se calcula la diferencia de rendimiento entre los dos amortiguadores de un mismo eje. Un desequilibrio significativo entre el lado izquierdo y el derecho indica que uno de los amortiguadores está más deteriorado que su compañero, lo que afecta a la estabilidad del vehículo en curvas y en maniobras evasivas.
Más allá del estado real de los amortiguadores, varios factores externos pueden influir en la lectura del banco de suspensiones, y conocerlos es fundamental para interpretar correctamente el resultado.
La presión de los neumáticos tiene un impacto directo. Un neumático con presión inferior a la recomendada absorbe parte de la vibración que debería transmitirse a la suspensión, lo que puede enmascarar un amortiguador deficiente o, paradójicamente, empeorar la lectura de uno en buen estado al alterar la respuesta dinámica del conjunto. Acudir a la ITV con la presión correcta es esencial para obtener una medición fiable.
El peso del vehículo también influye. El ensayo EUSAMA está diseñado para realizarse con el vehículo en orden de marcha, es decir, con el depósito de combustible al menos medio lleno y sin carga adicional en el maletero. Un vehículo excesivamente cargado o completamente vacío puede generar lecturas que no representan el comportamiento real de los amortiguadores en condiciones normales de uso.
El estado de los neumáticos es otro factor relevante. Un neumático con el dibujo muy desgastado o con una deformación modifica la forma en que la vibración se transmite desde la placa al tren de rodaje, lo que puede alterar el resultado. Del mismo modo, neumáticos de distinta marca o modelo en un mismo eje pueden generar diferencias de lectura que no se deben a los amortiguadores sino a la propia cubierta.
Elementos de la suspensión que no son amortiguadores también intervienen. Un silentblock agrietado, una rótula con holgura o un muelle roto afectan a la geometría y la respuesta del conjunto, y el banco de suspensiones detecta esas anomalías aunque el amortiguador propiamente dicho esté en buen estado.
El defecto más común es la eficacia insuficiente en uno o varios amortiguadores, es decir, un porcentaje de adherencia por debajo del umbral mínimo. El amortiguador ha perdido capacidad de amortiguación porque su aceite interno se ha degradado, sus válvulas internas están desgastadas o presenta una fuga de líquido.
El segundo motivo es el desequilibrio excesivo entre ruedas de un mismo eje. Esto ocurre típicamente cuando se sustituye un amortiguador y se mantiene el del lado opuesto, que ya lleva miles de kilómetros de desgaste. La recomendación universal es cambiar los amortiguadores por parejas precisamente para evitar este tipo de asimetrías.
La inspección visual complementa la prueba mecánica. El inspector puede detectar fugas de aceite en el cuerpo del amortiguador, síntoma inequívoco de que el componente ha llegado al final de su vida útil. También se revisan los puntos de anclaje, los topes de suspensión y los guardapolvos protectores. Un guardapolvo roto no suele ser motivo de rechazo por sí mismo, pero acelera la degradación del vástago del amortiguador y suele aparecer como defecto leve.
Antes de que el banco de la ITV lo confirme, hay indicios que puedes percibir en la conducción diaria. Si el coche cabecea excesivamente al frenar, si la trasera se hunde al acelerar, si notas un balanceo prolongado al cambiar de carril o si los neumáticos muestran un desgaste irregular con zonas de mayor desgaste alternadas (desgaste tipo "festoneado"), es muy probable que los amortiguadores estén perdiendo eficacia.
Una prueba casera clásica consiste en presionar con fuerza sobre una esquina del vehículo y soltar. Si la carrocería vuelve a su posición y se estabiliza tras un solo rebote, el amortiguador trabaja razonablemente bien. Si oscila dos o más veces antes de detenerse, el amortiguador necesita revisión.
La medida más efectiva es realizar una inspección visual de los amortiguadores: busca manchas de aceite en el cuerpo y en la zona del vástago. Si detectas humedad aceitosa, la sustitución es necesaria. Verifica la presión de inflado de los cuatro neumáticos y ajústala a los valores del fabricante. Retira cualquier carga innecesaria del maletero para que el vehículo se presente en su peso habitual de uso.
Si tu coche tiene más de 80.000 kilómetros y nunca se han sustituido los amortiguadores, es altamente probable que la eficacia medida esté próxima al límite o por debajo de él. Sustituirlos antes de la ITV no solo te garantiza aprobar la inspección, sino que mejora drásticamente la seguridad, el confort y la vida útil de los neumáticos.
Citas-itv.com