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ITV y parabrisas: cuándo un impacto o grieta en la luna es defecto grave y motivo de rechazo

ITV y parabrisas: cuándo un impacto o grieta en la luna es defecto grave y motivo de rechazo

Un pequeño impacto de gravilla en el parabrisas es una de las incidencias más comunes para cualquier conductor. Muchos lo ignoran durante meses, conviviendo con esa marca circular sin darle mayor importancia. Sin embargo, cuando se acerca la fecha de la ITV, surge la duda inevitable: ¿me rechazarán por este golpe en la luna? La respuesta depende de varios factores que el inspector evalúa con criterios técnicos definidos, y conocerlos de antemano puede ahorrarte una visita adicional a la estación.

Qué revisa el inspector en las lunas del vehículo

La inspección del acristalamiento abarca todas las lunas del vehículo: parabrisas delantero, luneta trasera y cristales laterales. Se evalúa su estado general, la presencia de daños, el correcto funcionamiento de los limpiaparabrisas y el estado de las escobillas, así como la posible existencia de láminas o tintados no homologados que reduzcan la transmisión luminosa por debajo de los valores legales.

En el parabrisas delantero, que es donde se concentran la mayoría de los problemas, el inspector distingue entre la zona de barrido de los limpiaparabrisas y el resto de la superficie. Dentro de la zona de barrido, se diferencia además una franja central directamente delante del conductor, que se considera la zona de visión primaria. Esta zona es la más crítica porque cualquier defecto en ella afecta directamente a la capacidad del conductor para percibir la vía y su entorno.

Tipos de daños y su clasificación

Los daños en el parabrisas se clasifican principalmente en tres categorías: impactos (también llamados desconchones o puntos de impacto), grietas y rayaduras.

Un impacto es la marca que deja una piedra u objeto al golpear el cristal. Suele tener forma de estrella, de ojo de buey o de media luna, dependiendo de la energía del impacto y del ángulo de incidencia. Lo relevante para la ITV no es tanto la forma del impacto como su tamaño y, sobre todo, su ubicación.

Cuando un impacto se sitúa fuera de la zona de barrido de los limpiaparabrisas, se clasifica generalmente como defecto leve, siempre que no comprometa la integridad estructural de la luna. Esto significa que la ITV lo anotará, pero no impedirá obtener un resultado favorable.

Cuando el impacto se encuentra dentro de la zona de barrido pero fuera de la zona de visión primaria del conductor, se evalúa su tamaño. Un impacto pequeño, generalmente inferior a unos 10 milímetros de diámetro, puede clasificarse como defecto leve. Si supera ese tamaño o si presenta ramificaciones (grietas que parten del punto de impacto), la clasificación sube a defecto grave.

El caso más estricto se aplica cuando el daño se localiza en la zona de visión primaria del conductor. En esta zona, incluso un impacto de tamaño reducido puede considerarse defecto grave si el inspector determina que interfiere con la visibilidad directa del conductor. La tolerancia aquí es mínima porque un destello solar o las luces de un vehículo que se acerca pueden interactuar con el daño del cristal y crear un efecto de deslumbramiento o distorsión momentánea.

Las grietas, sean del origen que sean, representan un escalón de gravedad superior al simple impacto. Una grieta que atraviesa la zona de barrido del limpiaparabrisas se clasifica habitualmente como defecto grave. Si la grieta cruza la zona de visión primaria, el defecto puede considerarse muy grave. Es importante tener en cuenta que los impactos no reparados tienden a convertirse en grietas con el tiempo, especialmente por efecto de las vibraciones de la conducción y los cambios de temperatura.

Las rayaduras profundas o extensas que dificultan la visibilidad también se evalúan. Las marcas superficiales del propio desgaste de las escobillas del limpiaparabrisas no suelen ser motivo de defecto, pero rayaduras profundas causadas por escobillas con la goma deteriorada que han arañado el cristal o por la limpieza con elementos abrasivos sí pueden generar una anotación.

Láminas y tintados: un motivo de rechazo creciente

El uso de láminas adhesivas en las lunas, ya sea por motivos estéticos o de protección solar, está regulado de forma estricta. El parabrisas delantero y las ventanillas laterales delanteras deben permitir una transmisión luminosa mínima del 75 % y del 70 % respectivamente. Cualquier lámina que reduzca estos valores por debajo del mínimo legal es motivo de rechazo, independientemente de que la lámina disponga de certificado o no.

Las lunas traseras (luneta y ventanillas posteriores) tienen más margen: pueden llevar láminas oscuras e incluso opacas sin que esto suponga un problema en la ITV, siempre que el vehículo disponga de ambos retrovisores exteriores.

La medición de la transmisión luminosa se realiza con un luxómetro o un fotómetro. Si el inspector sospecha que el tintado es excesivo, realizará la medición y, si no se alcanza el mínimo exigido, anotará el defecto correspondiente. Retirar las láminas antes de la inspección es la forma más segura de evitar este tipo de rechazo si tienes dudas sobre su conformidad.

Limpiaparabrisas y escobillas

Aunque no se trata del acristalamiento en sí, los limpiaparabrisas se evalúan dentro del mismo apartado. Se comprueba que el motor funciona correctamente en todas sus velocidades, que las escobillas barren de forma uniforme sin dejar zonas sin limpiar y que el sistema lavaparabrisas proyecta líquido sobre el cristal.

Unas escobillas gastadas que dejan franjas sin limpiar o que saltan sobre la superficie del cristal pueden anotarse como defecto leve, pero si la zona que queda sin barrer corresponde a la zona de visión primaria del conductor, el defecto puede elevarse a grave. Sustituir las escobillas es una operación sencilla y económica que conviene hacer antes de la inspección si llevan más de un año instaladas.

Reparar o sustituir: la decisión antes de la ITV

Los impactos pequeños que no han desarrollado grietas pueden repararse mediante inyección de resina, un procedimiento rápido que suele realizarse en menos de 30 minutos y que restaura en gran medida la integridad y la transparencia del cristal. El coste de esta reparación es muy inferior al de sustituir la luna completa, y muchas pólizas de seguro la cubren sin franquicia.

Si el impacto ha evolucionado a grieta, o si se encuentra en la zona de visión primaria y su tamaño es considerable, la reparación por inyección puede no ser suficiente y la sustitución de la luna será la opción recomendable. En cualquier caso, acudir a un profesional para que evalúe el daño antes de la fecha de la inspección te permitirá tomar la decisión más adecuada y evitar un resultado desfavorable que te obligue a volver.

 

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